La regularización de migrantes y la vivienda de Ayuso centran el debate en la Asamblea de Vallecas
La oposición critica la postura de la presidenta madrileña sobre la regularización de migrantes y el uso de recursos públicos para asuntos personales.
Por Patricia Gómez Navarro
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Imagen genérica de un micrófono en un podio durante un debate político en una asamblea legislativa.
La Asamblea de Vallecas ha sido el escenario de un nuevo enfrentamiento político este jueves 16 de abril de 2026, donde la regularización de migrantes y el presunto uso de recursos públicos para la vivienda de Isabel Díaz Ayuso han provocado una fuerte polémica.
La sesión plenaria en la Asamblea de Vallecas se ha visto marcada por la controversia generada tras la aprobación de la regularización de migrantes por parte del Consejo de Ministros el pasado martes. A esto se sumó la polémica sobre el supuesto empleo de Álvaro Sanz, jefe de despacho de la Secretaría de la Presidencia de la Comunidad, para gestionar la búsqueda de una nueva vivienda para la presidenta Isabel Díaz Ayuso.
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"Hay que ser mala persona para oponerse ante el Supremo a que los migrantes que ya viven y trabajan en Madrid puedan vivir un poco mejor. De lo que hablamos es de dar igualdad oportunidades a los compañeros de colegio de nuestros hijos. Ya está bien de hablar de avalanchas masivas, de mano de obra barata... Los migrantes somos personas normales, ni mejores ni peores que el resto."
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, arremetió contra la postura del Gobierno regional, vinculando la situación de los servicios públicos a la acción de "los ricos" y "especuladores", y no a los migrantes. También hizo referencia a la próxima visita de los opositores venezolanos María Corina Machado y Edmundo González, criticando la supuesta doble moral de la presidenta.
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"Salga al balcón de la Puerta del Sol y salude a los fans de María Corina. Dígales que usted va a ir al Tribunal Supremo para intentar que sigan sin papeles. A usted los únicos venezolanos que le importan son los que van en Business, pero los que cogen el Metro cada mañana para ir a currar les sobran."
Por su parte, Mar Espinar, del PSOE, criticó la negativa de Ayuso a la regularización propuesta por Pedro Sánchez, comparando su postura con la de Donald Trump. Subrayó que la regularización implica igualdad de derechos y obligaciones, y que cuenta con el consenso de patronal, sindicatos e iglesia.
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"Regularización significa mismos derechos y obligaciones. Son nuestros vecinos, compañeros y amigos. Les necesitamos y lo saben, pero les niegan la oportunidad de poder vivir sin miedo. Esta regulación tiene el consenso de patronal, sindicatos e iglesia. Y ya que es nueva en esto de la fe católica, le diré que Jesús es más partidario de regularizaciones que de procesiones (…). ¿Qué español no tiene un familiar que emigrara en busca de una vida mejor? Quiere a los migrantes, pero limpiando su chalé, sus áticos, sin derechos pero con cofia. Habla de latinos, de hispanidad, del Madrid de todos los acentos, pero la verdad es que nos está tomando a todos por idiotas."
Desde Vox, Isabel Pérez Moñino, insistió en el perjuicio que la atención a migrantes en situación irregular supone para la Sanidad pública madrileña, cifrando en más de 700.000 los atendidos desde la llegada de Ayuso al Gobierno. Cuestionó la coherencia de la presidenta al escandalizarse por la regularización mientras, según ella, sigue atrayendo a miles de personas a Madrid.
En su réplica, Díaz Ayuso desvió el foco hacia las relaciones internacionales del Gobierno de España, acusándolo de acercarse a regímenes "dictatoriales" y de romper la alianza con Estados Unidos. También defendió la labor de la Iglesia Católica y la voz del Papa, y condenó dictaduras como las de Irán, China, Cuba o Venezuela.
Otro punto de su intervención fue una crítica irónica a las supuestas faltas a los principios feministas en el seno de La Moncloa, aludiendo al "Caso Koldo" y el uso de dinero público para favorecer a mujeres por sus relaciones personales.
Finalmente, la oposición también dedicó parte de la sesión a criticar el uso de recursos públicos para asuntos personales de la presidenta, como la búsqueda de una tercera vivienda, valorada en un millón de euros, y su relación con el grupo sanitario Quirón.
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"Presidenta, lo que es la vida. De tener la ilusión de comprar una casa a ir a por la tercera en una legislatura. La vida le trata bien, Quirón le trata bien y su jefe de despacho se pone el traje de Tecnocasa para usted."
Espinar también acusó a la presidenta de "avaricia" en materia inmobiliaria, sugiriendo que Quirón podría estar implicado en el aumento de su patrimonio, mientras "tapa los chanchullos de su novio", Alberto González Amador.