Esta innovadora intervención implica la introducción de un electrodo en la cóclea, una estructura extremadamente delicada del oído interno. La cóclea es fundamental para transformar las vibraciones sonoras en señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonidos.
El proceso requiere una inserción excepcionalmente lenta, constante y precisa para evitar cualquier daño. El brazo robótico es capaz de mantener una velocidad de 0,1 milímetros por segundo durante varios minutos, aplicando una presión uniforme y sin oscilaciones, superando las limitaciones de la mano humana.
Esta avanzada precisión facilita una colocación más controlada del implante y contribuye significativamente a preservar las estructuras cocleares. Este aspecto es crucial, especialmente en pacientes que aún conservan algún grado de audición residual.
El uso del brazo robótico permite mantener una velocidad de 0,1 milímetros por segundo durante varios minutos, con una presión uniforme y sin oscilaciones, superando las limitaciones del pulso humano.
En los últimos años, el perfil de los candidatos a implantes cocleares ha evolucionado. Anteriormente, se limitaba a personas con sordera profunda sin audición residual. Ahora, también se realiza en pacientes con audición residual, lo que exige técnicas quirúrgicas aún más delicadas y precisas.
El Servicio de Otorrinolaringología de La Paz es reconocido como uno de los centros de referencia en cirugía de implantes cocleares, realizando aproximadamente 40 intervenciones anuales y atendiendo a cerca de 400 pacientes en sus consultas.
A diferencia de los audífonos convencionales, el implante coclear es una prótesis que permite a personas con sordera profunda recuperar la audición al transformar el sonido en impulsos eléctricos que estimulan directamente el nervio auditivo.




