La inflación en Madrid se dispara al 4,1% en marzo por el encarecimiento de combustibles

El Índice de Precios de Consumo (IPC) en la Comunidad de Madrid superó la media nacional, impulsado por el transporte y la vivienda.

Imagen genérica de una manguera de combustible en un coche, representando el encarecimiento de los carburantes.
IA

Imagen genérica de una manguera de combustible en un coche, representando el encarecimiento de los carburantes.

La inflación en la Comunidad de Madrid experimentó un notable repunte en marzo, alcanzando el 4,1% interanual y superando la media nacional, principalmente por el incremento en los precios de los combustibles y la electricidad.

Según los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) en la región madrileña se situó 1,2 puntos por encima del mes anterior y siete décimas más que el promedio nacional, que fue del 3,4%. Este incremento marca un cambio de tendencia tras el descenso registrado en febrero.
En el análisis mensual, los precios en la Comunidad de Madrid crecieron un 1,3%, mientras que el acumulado anual ya alcanza el 1%. El sector del transporte fue uno de los principales factores de esta subida, con una tasa anual del 7,3%, impulsada por el aumento en el coste de los carburantes y lubricantes para vehículos.
Asimismo, el grupo de vivienda mostró una variación anual del 5%, atribuible a la evolución de los precios de la electricidad. Otros incrementos significativos en comparación con marzo de 2025 se observaron en bebidas alcohólicas y tabaco (+4,5%), restaurantes y alojamiento (+4,4%), y seguros y servicios financieros (+4,2%). También subieron los precios del cuidado personal (+3,7%), alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,2%) y educación (+2,8%).
A nivel nacional, el IPC aumentó 1,1 puntos en marzo, llegando al 3,4%, su nivel más alto desde junio de 2024. El INE atribuye este repunte al encarecimiento de los carburantes, en un contexto influenciado por las tensiones en Oriente Próximo, así como a un menor descenso en los precios de la electricidad y la subida del gasóleo de calefacción.