Los trabajos de conservación buscan mejorar tanto la imagen de este espacio cultural como las condiciones laborales de los libreros. La actuación se centra en la rehabilitación de las estructuras de madera, que presentaban daños por la humedad y el paso del tiempo, además de renovar la pintura y los toldos, elementos esenciales para la protección de los libros frente a la exposición solar.
La Cuesta de Moyano, declarada Bien de Interés Cultural, es un referente en la capital y forma parte del Paisaje de la Luz, reconocido por la Unesco. Este mercado permanente, que cuenta con un siglo de historia, mantiene su actividad como uno de los pocos puntos de venta de libros antiguos y de segunda mano en Europa.




