La auditoría realizada por los técnicos regionales ha revelado una situación de obsolescencia generalizada en el recinto. Entre los problemas más críticos se encuentran fallos en el suministro de agua, deficiencias en la instalación eléctrica, carencias en el alumbrado de emergencia y la falta de sistemas adecuados de protección contra incendios.
El informe técnico también advierte sobre condiciones higiénico-sanitarias precarias, incluyendo el riesgo de legionela y el uso indebido de espacios destinados a la restauración para el almacenamiento de residuos. Según la administración regional, el estado actual de las instalaciones no garantiza la seguridad de los usuarios.
“"El resultado de la auditoría no garantiza la seguridad de las personas."
Ante esta situación, el Gobierno autonómico ha anunciado su intención de intervenir de forma inmediata para ejecutar obras de reforma. La falta de colaboración por parte del club, que no habría aportado la documentación requerida para justificar el estado del recinto, ha acelerado la decisión de retirar la concesión.
Como consecuencia directa de esta medida, el equipo no podrá iniciar la temporada liguera en su estadio habitual, viéndose obligado a trasladar sus encuentros a una sede alternativa de contingencia mientras se acometen los trabajos de renovación integral necesarios para cumplir con la normativa vigente.




