La apertura del Campo del Moro: Madrid recupera un jardín real en 1978

Tras décadas cerrado desde la Guerra Civil, el histórico jardín a los pies del Palacio Real se abrió al público un 24 de junio, marcando un hito en la ciudad.

Fachada de piedra de un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid con balcón y barandillas de hierro ornamentadas, luz cálida de la tarde proyectando sombras en los muros de arenisca, cielo azul, estilo fotografía documental.
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Fachada de piedra de un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid con balcón y barandillas de hierro ornamentadas, luz cálida de la tarde proyectando sombras en los muros de arenisca, cielo azul, estilo fotografía documental.

El 24 de junio de 1978, los históricos jardines del Campo del Moro, situados a los pies del Palacio Real, fueron abiertos al público madrileño tras permanecer cerrados durante décadas desde el final de la Guerra Civil.

Aquel día, cerca de un millar de personas aguardaba ante la verja principal del recinto, en el Paseo de la Virgen del Puerto, para acceder a uno de los espacios más singulares y reservados de la capital. La apertura simbolizó un momento de apertura en la Transición española, recuperando un jardín cargado de historia que había sido considerado más un espacio reservado de la Corona que un lugar de paseo ciudadano.
El Campo del Moro ocupa una posición privilegiada en la ladera occidental del Palacio Real, ofreciendo una perspectiva distinta del edificio, integrado en un paisaje de árboles y fuentes. Su nombre tiene origen en una antigua tradición vinculada a un campamento de las tropas de Alí Ben Yusuf en 1109.
A lo largo de los siglos, los terrenos estuvieron ligados a la realeza, desde la compra por Felipe II hasta los proyectos paisajísticos del siglo XIX, con intervenciones de Narciso Pascual y Colomer y Ramón Oliva, quienes le dieron su actual aire romántico y contemplativo. Piezas históricas como la Fuente de las Conchas y la Fuente de los Tritones también forman parte de su legado, habiendo sido trasladadas desde otros emplazamientos reales.
Durante la Segunda República, el jardín había sido cedido al pueblo de Madrid, pero tras la Guerra Civil volvió a depender de Patrimonio Nacional y permaneció cerrado. La reapertura de 1978, que contó con la presencia del alcalde José Luis Álvarez Álvarez y el presidente de Patrimonio Nacional, el marqués de Mondéjar, no fue una inauguración, sino una recuperación.
La gestión del recinto requirió veinte jardineros y policías municipales para mantener su carácter reservado y delicado, permitiendo a los madrileños disfrutar de un paseo que antes no era posible. El jardín también alberga el proyecto del Túnel de Bonaparte, un pasadizo privado del siglo XIX que conectaba los jardines con la Casa de Campo.
Hoy, entrar en el Campo del Moro es una normalidad, pero esta posibilidad tiene una fecha concreta. La recuperación de este espacio silencioso, que estuvo demasiado tiempo al otro lado de la verja, supuso para Madrid la posibilidad de recuperar una mirada y un lugar que, aun siendo de todos, conserva una belleza discreta y un aire de misterio.