Inversión de 11 millones en Madrid para prevenir la trombosis venosa profunda

La Comunidad de Madrid destinará esta cantidad a la adquisición de material y equipos para hospitales públicos, buscando mejorar la salud cardiovascular.

Imagen genérica de material médico para la prevención de trombosis.
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Imagen genérica de material médico para la prevención de trombosis.

La Comunidad de Madrid ha anunciado una inversión de casi 11 millones de euros para adquirir material y equipos destinados a la prevención de la trombosis venosa profunda en los hospitales públicos del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS).

El Consejo de Gobierno ha sido informado sobre la tramitación de un Acuerdo Marco que facilitará la compra centralizada de estos dispositivos. Estos equipos son cruciales para pacientes hospitalizados con alto riesgo de desarrollar trombosis, una condición que implica la formación de coágulos, generalmente en las piernas, que pueden comprometer la circulación y representar un riesgo vital si se desplazan a órganos vitales como el corazón o los pulmones.
La trombosis venosa profunda puede afectar a personas con inmovilidad prolongada, pacientes postoperatorios, aquellos en unidades de cuidados intensivos y quienes presentan factores predisponentes como antecedentes de la patología, edad avanzada u obesidad.
Esta iniciativa se suma a otras adquisiciones recientes para fortalecer la salud cardiovascular en los centros sanitarios públicos de la región. Recientemente, se tramitó otro Acuerdo Marco por más de 100 millones de euros para la compra de desfibriladores automáticos implantables, destinados a tratar arritmias cardíacas severas.
Asimismo, la Comunidad de Madrid ha utilizado un sistema similar para dotar a la sanidad pública de asistencia circulatoria mecánica intracorpórea de ventrículo izquierdo, con una inversión superior a los 10 millones de euros, para abordar la insuficiencia cardíaca avanzada. La estrategia de compra centralizada mediante Acuerdos Marco garantiza un suministro constante de productos, minimiza el riesgo de desabastecimiento y reduce las cargas burocráticas para el personal hospitalario, además de optimizar las condiciones económicas.