El agente, que hasta ahora figuraba como testigo, deberá comparecer el próximo 9 de junio. La decisión judicial atiende a la solicitud de la acusación particular, que pidió su imputación a raíz de los resultados de la autopsia.
Los hechos tuvieron lugar el 17 de junio de 2025, cuando un joven de aproximadamente 35 años falleció tras ser reducido por dos policías municipales de Madrid que se encontraban fuera de servicio. La investigación apunta a que el fallecido había intentado sustraer el teléfono móvil a uno de los agentes.
El informe forense concluyó que la muerte se debió a una anoxia por asfixia durante la inmovilización. Los forenses señalaron como posibles causas la compresión torácica, una presa cervical y la posición en la que fue reducido.
La magistrada considera "procedente y necesaria" la declaración del compañero del policía investigado para esclarecer su posible grado de participación en los hechos. Asimismo, rechaza la petición de una de las defensas para acceder al historial clínico completo del fallecido, argumentando que el informe pericial se basará en la documentación médica y toxicológica ya incorporada al procedimiento.




