Un estudio europeo publicado en la revista científica Gut Microbes confirma un incremento de la resistencia de Helicobacter pylori a algunos de los antibióticos más empleados para su erradicación. Esto compromete la eficacia de los tratamientos y obliga a reforzar las estrategias de vigilancia y uso racional de antimicrobianos.
La investigación, liderada por el CIBER de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBEREHD) en el Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), con la colaboración del Hospital Universitario de la Princesa, analizó datos de más de 170.000 pacientes de 31 países europeos entre 1990 y 2024.
Los resultados muestran que la resistencia primaria a la claritromicina ha alcanzado el 24% en el periodo más reciente (2020-2024), y la resistencia al levofloxacino se sitúa en el 21%. Ambas cifras superan el umbral del 15% establecido por las guías clínicas europeas, a partir del cual deja de recomendarse el uso empírico de estos antibióticos.
La resistencia al metronidazol alcanza el 33%, mientras que las resistencias a amoxicilina, tetraciclina y rifampicina permanecen bajas (2,3%, 1% y 4%, respectivamente). El análisis también revela diferencias geográficas, con tasas de resistencia superiores en los países del sur de Europa, incluyendo España.
La infección por H. pylori afecta a cerca del 40% de la población mundial y es un factor de riesgo para el cáncer gástrico. La aparición de resistencias reduce las probabilidades de éxito terapéutico, por lo que el equipo de investigación destaca la importancia de adaptar las estrategias a la realidad epidemiológica.
El estudio subraya la necesidad de actualizar las guías clínicas, reforzar las políticas de uso prudente de antibióticos e impulsar la creación de centros centinela para monitorizar la evolución de las resistencias y proporcionar información a las autoridades sanitarias.




