Estudio cuestiona la utilidad de la vigilancia cardíaca en pacientes con cáncer tratados con antraciclinas

Una investigación del CNIC sugiere que las pruebas de imagen y biomarcadores detectan mayormente alteraciones leves y transitorias sin impacto clínico.

Imagen genérica de tecnología médica y análisis de datos cardiovasculares.
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Imagen genérica de tecnología médica y análisis de datos cardiovasculares.

Un estudio liderado por el CNIC sugiere que la vigilancia cardiológica intensiva en pacientes con linfoma tratados con antraciclinas podría tener un rendimiento clínico limitado, detectando mayormente alteraciones leves y transitorias.

Una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) pone en duda la utilidad de los programas de vigilancia cardiológica intensiva aplicados de forma sistemática a pacientes con linfoma y riesgo cardiovascular bajo o moderado, tratados con antraciclinas. Los resultados del estudio MATRIX, publicados en la revista JACC: CardioOncology, indican que la monitorización mediante resonancia magnética cardiaca, ecocardiografía avanzada y biomarcadores solo detecta alteraciones subclínicas leves, sin que estas se traduzcan en eventos cardiovasculares relevantes durante el seguimiento posterior al tratamiento.
El proyecto MATRIX, financiado por la Comisión Europea a través de un proyecto ERC Consolidator, busca desarrollar tratamientos vanguardistas para la toxicidad cardíaca asociada a algunas terapias del cáncer. Las antraciclinas, eficaces contra numerosos tipos de cáncer hematológico, pueden causar toxicidad cardiaca, lo que motiva las recomendaciones clínicas de vigilancia cardiovascular. Sin embargo, muchas de estas recomendaciones se basan en consenso de expertos y faltan datos sobre su utilidad real en pacientes de riesgo bajo o intermedio.
“El objetivo de este estudio era responder a una pregunta muy relevante para la práctica clínica: si la vigilancia cardiológica intensiva aporta información clínicamente útil en pacientes con bajo riesgo de desarrollar cardiotoxicidad”, explica la Dra. Andrea Moreno-Arciniegas, primera autora del trabajo e investigadora del CNIC.
El estudio incluyó 44 pacientes con linfoma que iban a recibir quimioterapia con antraciclinas. Se les realizó una evaluación cardiovascular exhaustiva antes, durante y después del tratamiento. Los investigadores observaron que casi la mitad de los pacientes cumplían criterios de disfunción cardiaca relacionada con el tratamiento oncológico según las guías europeas, pero esta proporción disminuía notablemente al no considerar ciertos biomarcadores sanguíneos. La mayoría de las alteraciones detectadas fueron leves, transitorias y no progresivas.
“Lo que observamos es que muchas de las anomalías identificadas por los programas intensivos de vigilancia no se asociaron a una evolución clínica desfavorable durante el seguimiento”, señala la Dra. Sandra Gómez-Talavera, coautora del estudio.
Los autores también comprobaron que elevaciones de biomarcadores estaban presentes antes de la quimioterapia y tendían a normalizarse, sugiriendo que podrían reflejar procesos oncológicos o estrés sistémico más que daño cardiaco progresivo. Los resultados apoyan la necesidad de adaptar el seguimiento cardiológico al riesgo individual de cada paciente.
“Estos hallazgos sugieren que un enfoque personalizado según el riesgo podría ser más eficiente que aplicar protocolos de vigilancia intensiva de forma uniforme a todos los pacientes”, explica el Dr. Borja Ibáñez, líder del trabajo. La identificación precoz de la cardiotoxicidad sigue siendo prioritaria, pero se necesita optimizar el equilibrio entre detección, beneficio clínico y uso de recursos sanitarios.
“Necesitamos estudios más amplios y con seguimientos más prolongados para determinar qué hallazgos subclínicos tienen realmente relevancia pronóstica y qué pacientes se benefician más de una vigilancia intensiva”, añade la Dra. Teresa López-Fernández, coautora del estudio. Los autores reconocen la cautela necesaria por el tamaño reducido de la cohorte, pero consideran que aportan información relevante para futuras estrategias de vigilancia cardiovascular en pacientes oncológicos.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: CNIC — Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (29/07/2026)