La obra, que se podrá disfrutar en la sala Max Aub desde el 1 de octubre hasta el 1 de noviembre, es una producción conjunta de Nave 10 Matadero y Buxman Producciones. Narra la trayectoria de un grupo punk de finales de los 80 y principios de los 90, explorando su auge y posterior declive.
A través de monólogos y diálogos entrelazados, la pieza reconstruye las vidas de dos de sus integrantes clave: Kike y Segis, hijos de un funcionario franquista. La estructura de la obra evoca una cinta de casete, dividida en 'cara A' y 'cara B', que acompaña el relato del ascenso y caída del grupo homónimo.
En la 'cara A', Kike, el hermano mayor y mánager, detalla la infancia de Segis, el vocalista, describiendo a un joven rebelde que desafía la autoridad paterna y cualquier sistema de poder. La 'cara B' presenta los testimonios de los miembros del grupo sobre el apogeo y la desintegración de 'Verborrea' y de su cantante, quien se transforma en la figura mítica conocida como Segismundo Tóxico.
El resultado es una narración oral, tejida con recuerdos que se complementan y, a veces, se contradicen, similar a un documental musical. El montaje marca el reencuentro de Pablo Remón con los actores Javier Cámara, Israel Elejalde, Marta Nieto y Emilio Tomé, quienes ya colaboraron hace casi tres años en 'Vania x Vania'.
Javier Cámara interpreta a Kike, el hermano mayor, encargado de presentar la faceta más accesible de la banda. Israel Elejalde da vida a Segis, el cantante cuya rebeldía y autodestrucción reflejan la herencia recibida. Marta Nieto encarna a Lola Metralla, la bajista y única integrante femenina, cuya perspectiva aporta profundidad a la 'cara B'. Emilio Tomé asume un doble papel: Teodoro, el padre opresor, y Johnny Casetes, el batería y amigo de la infancia.
La puesta en escena se caracteriza por su esencialidad y minimalismo formal, manteniendo a los actores en el escenario durante toda la representación. El sonido y la palabra cobran protagonismo, invitando a la imaginación del espectador. El equipo artístico se completa con la escenografía de Monica Boromello, la iluminación de David Picazo, el diseño de vestuario de Ana López Cóbos y el espacio sonoro de Sandra Vicente.




