La incorporación del cantante, una de las estrellas más influyentes de la música actual, ha sido el resultado de cinco meses de minucioso trabajo artesanal por parte del equipo artístico del museo. El objetivo ha sido lograr el máximo realismo, capturando la energía escénica del artista.
Los responsables del museo han destacado el reto de reproducir la pose de chasquido de dedos, así como el trabajo detallado en el rostro, la expresión, la postura y el estilismo del cantante. El cabello y la barba han sido elaborados pelo a pelo, y los tatuajes del artista han sido reproducidos artesanalmente por el tatuador profesional Adrián Sánchez, conocido como Black Sánchez.
La figura luce un atuendo inspirado en su etapa artística más reciente y en el universo visual de su proyecto ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’, con guiños a sus raíces puertorriqueñas. La escenografía que la acompaña evoca una ambientación caribeña.
Desde la institución señalan que esta nueva pieza acerca al público "referentes que van más allá de la música y forman parte de la cultura global actual". El estreno coincide con la visita de Bad Bunny a Madrid, lo que ha generado gran expectación entre visitantes y seguidores.




