En la rueda de prensa previa al encuentro contra el RCD Espanyol, el técnico del Real Madrid ha evitado pronunciarse sobre posibles incidentes internos, reiterando su filosofía de que “lo que pasa en el vestuario, se queda en el vestuario”. Esta postura, que ha mantenido durante más de dos décadas en el club, se reafirma en una semana compleja, marcada por las especulaciones sobre su continuidad en el banquillo.
“"Lo que pasa en el vestuario, se queda en el vestuario."
El entrenador ha insistido en que su única preocupación es el partido del día siguiente, buscando los tres puntos en el RCDE Stadium. Ha defendido firmemente a la plantilla, asegurando que no está decepcionado y que mantiene una relación “franca” con los jugadores, resolviendo cualquier problema de manera privada. Ha subrayado su lealtad al grupo, afirmando que siempre los respaldará.
Sin embargo, también ha mostrado autocrítica, reconociendo el descenso en los resultados de las últimas semanas, especialmente ante rivales como el Betis o el Girona. Ha señalado que el equipo debe mejorar en el aspecto colectivo, ya que “no da solo con el talento individual”, y necesita una idea de juego más estructurada con patrones y coordinación.
Ha atribuido algunos errores a la juventud de la plantilla, aunque ha destacado la presencia de futbolistas con personalidad y liderazgo. Respecto al Espanyol, ha advertido sobre la dificultad del partido, mencionando el ambiente del estadio y la calidad del equipo rival, a pesar de que sus resultados no reflejen su rendimiento. Ha concluido que “ambos equipos necesitan la victoria por situaciones diferentes”.
Finalmente, ha negado que su motivación sea evitar un posible pasillo al FC Barcelona en el próximo Clásico, priorizando la recuperación de sensaciones. Ha elogiado a jóvenes talentos como Gonzalo García y Franco Mastantuono, destacando su potencial y madurez, aunque ha aclarado que su futuro dependerá de las decisiones del club y de los propios futbolistas.




