El arresto se produjo durante un control rutinario de equipaje llevado a cabo por el Grupo Operativo de Estupefacientes del aeropuerto madrileño. Los dos pasajeros llegaban en un vuelo internacional cuando sus maletas fueron seleccionadas para inspección.
Al abrir las tres maletas, los agentes notaron de inmediato una anomalía significativa: las 66 prendas de vestir presentaban una textura inusualmente rígida y desprendían un fuerte olor químico. Estas características levantaron las sospechas de los efectivos policiales.
Un narcotest realizado en el lugar confirmó que la ropa estaba impregnada con cocaína, lo que llevó a la detención de ambos individuos. Se les imputa un presunto delito contra la salud pública, y han sido puestos a disposición de la autoridad judicial para las diligencias correspondientes.




