La investigación, que se ha extendido durante varios meses, ha permitido esclarecer múltiples sustracciones. Los delincuentes se valían de la relación de confianza establecida con los propietarios de las viviendas para cometer los robos, según ha informado el Instituto Armado.
Las víctimas eran, en su mayoría, personas de avanzada edad que residían solas, una circunstancia que facilitaba la ejecución de los delitos. Se estima que el valor total de las joyas sustraídas supera los 500.000 euros.
Parte de los objetos robados eran posteriormente vendidos en establecimientos de compraventa de oro, donde los detenidos obtuvieron beneficios que ascienden a más de 50.000 euros. En un caso particular, uno de los arrestados llegó a empeñar joyas por un valor de 30.000 euros, aunque su valor real superaba los 200.000 euros.
Como parte de la operación, la Guardia Civil ha logrado recuperar diversas piezas de joyería, las cuales ya han sido devueltas a sus legítimos propietarios.




