El objetivo de AQUALICIOUS es transformar la industria acuícola para que sea más sostenible, eficiente y resistente al cambio climático. Esto se logrará introduciendo especies menos costosas en recursos y con una menor huella ecológica, creando un sistema donde los descartes de unas especies se conviertan en recursos para otras.
El proyecto, financiado con 6 millones de euros por el programa Horizonte Europa de la Unión Europea, reunirá a 14 socios europeos. Las tecnologías y herramientas digitales desarrolladas se probarán en Noruega, Bélgica y España bajo condiciones reales. El CSIC participa a través del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS) y del Centro Oceanográfico de Santander del Instituto Español de Oceanografía (IEO).
La acuicultura es el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento a nivel mundial, pero en la Unión Europea aún domina el cultivo de especies de alto nivel trófico, lo que genera desafíos ambientales. AQUALICIOUS propone un cambio de enfoque hacia la acuicultura de bajo nivel trófico y la acuicultura multitrófica integrada.
“El proyecto introducirá especies de peces omnívoros, crustáceos, moluscos y algas, fomentando la diversificación y reduciendo el impacto ambiental. Mediante el desarrollo de cadenas de valor circulares basadas en especies que no requieren pienso externo o que ocupan niveles tróficos bajos, AQUALICIOUS facilitará la transición hacia sistemas de producción eficientes en el uso de recursos y con una huella ecológica mínima”, explica Óscar Monroig, investigador del CSIC en el IATS.
Además de las tecnologías de monitorización y optimización de la producción, el proyecto integrará las ciencias sociales para evaluar las condiciones normativas, financieras y sociales necesarias para su implementación, así como estudios de mercado para respaldar estrategias de etiquetado y comercialización.
La participación española se centra en el estudio del flujo de nutrientes esenciales en sistemas de cultivo multitrófico. El IATS-CSIC evalúa la capacidad de distintos organismos para producir ácidos grasos omega-3, analizando especies como microalgas, macroalgas, moluscos, crustáceos y peces de bajo nivel trófico como la lisa. Por su parte, el IEO-CSIC es responsable de una instalación piloto en Santander donde se cultiva la especie Chelon labrosus, cuyos efluentes se aprovechan para producir gusanos poliquetos y microalgas, que a su vez se usan para el cultivo de ostras.




