El proyecto, único español en la fase final del certamen Space for Inspiration de la ESA en 2026, explora cómo la ausencia de gravedad puede transformar el crecimiento de cristales de zeolita, materiales clave como catalizadores. La iniciativa busca replicar a escala industrial en la Tierra las propiedades mejoradas de estas zeolitas obtenidas en el espacio, utilizando pequeñas muestras como "siembras" cristalinas.
Luis Gómez-Hortigüela, investigador del CSIC en el Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP) y líder del proyecto junto con Joaquín Pérez Pariente, explica que la síntesis espacial permitirá alcanzar una precisión estructural sin precedentes. "Los podríamos usar como ‘siembras’ para replicar sus propiedades mejoradas a escala industrial en nuestro planeta", señala. El equipo también incluye a Jaime Jurado y Ramón de la Serna, del mismo instituto.
El equipo investigará los avances potenciales en la fabricación de fármacos quirales y en la mejora de catalizadores para convertir metanol en combustibles y productos químicos de alto valor. La microgravedad, al eliminar efectos como la sedimentación y las corrientes de convección, permite un crecimiento cristalino más uniforme y ordenado, abriendo la puerta a materiales con propiedades difíciles de alcanzar en la Tierra.
El objetivo principal no es la producción masiva de zeolitas en el espacio, sino utilizar pequeñas cantidades de cristales espaciales como "siembras" para reproducir sus valiosas características en la Tierra mediante un efecto de "memoria cristalina heredada". El proyecto enviará sistemas de síntesis al espacio para analizar la influencia de la microgravedad y replicar los materiales en laboratorio.




