El Orgullo Crítico volverá a las calles de Madrid para reivindicar los derechos del colectivo LGTBIQA+ con el lema "Contra el capitalismo colonial que nos masacra" y el llamamiento "A todas las desviadas, a las barricadas". La convocatoria busca subrayar el carácter político de la movilización y criticar la mercantilización del Orgullo.
La marcha está programada para el domingo 28 de junio, a partir de las 19:00 horas. El recorrido comenzará en la estación de Metro de Carpetana y finalizará en Plaza Elíptica, en el distrito de Carabanchel.
Los organizadores defienden que el Orgullo, nacido como respuesta a la violencia y la persecución, ha perdido su esencia original. Critican el modelo actual, impulsado por intereses institucionales y empresariales, que consideran utiliza la diversidad como herramienta de promoción mientras persisten la precariedad y la desigualdad.
La manifestación servirá para denunciar discursos de odio contra personas trans y racializadas, la persecución de movimientos sociales y los efectos de la gentrificación en barrios populares. Se busca un espacio alejado del turismo masivo y la presencia institucional, donde identidades disidentes puedan expresar sus reivindicaciones.
Tras el recorrido por Carabanchel, se leerá un manifiesto conjunto que abordará la privatización de servicios públicos como la sanidad y la educación, reclamando una enseñanza pública, inclusiva y accesible. También se centrará en la crisis de la vivienda, la turistificación, el aumento de alquileres y la expulsión de vecinos, vinculando estas cuestiones con la vulnerabilidad de migrantes y del colectivo.
Otro eje del manifiesto es la defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales, exigiendo reconocimiento laboral y el fin del estigma. Se critican además las actuaciones policiales que afectan desproporcionadamente a personas migrantes, racializadas y del colectivo LGTBIQA+, y se cuestiona el modelo de atención a la salud mental.
A nivel internacional, el lema critica el capitalismo, el colonialismo y los conflictos armados. Los organizadores reiteran su apoyo al pueblo palestino, rechazan el 'pinkwashing' y afirman que la liberación del colectivo está ligada a luchas contra el racismo, la desigualdad económica y la discriminación.
La organización recuerda que es una manifestación autónoma, sin participación permitida de partidos políticos ni sindicatos institucionales. Animan a colectivos y asistentes a aportar sus propias propuestas y reivindicaciones.




