Refugios climáticos: Espacios públicos contra el calor extremo en Madrid
El Círculo de Bellas Artes, el CA2M de Móstoles y sedes de CCOO abren sus puertas para ofrecer alivio térmico y descanso a la ciudadanía durante el verano.
Por Alberto Delgado Sanz
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Imagen genérica de un espacio interior fresco y acogedor con plantas y asientos cómodos.
Ante el aumento de las olas de calor, diversas instituciones madrileñas como el Círculo de Bellas Artes y el CA2M de Móstoles han habilitado sus instalaciones como refugios climáticos gratuitos para ofrecer confort térmico y descanso a los ciudadanos.
Las crecientes y prolongadas olas de calor en Madrid han impulsado a administraciones, entidades sociales e instituciones culturales a reimaginar el uso de los espacios públicos durante el verano. Los refugios climáticos se han consolidado como una estrategia clave de adaptación, proporcionando lugares accesibles y gratuitos para el alivio térmico y el descanso ciudadano.
El Círculo de Bellas Artes, en el corazón de la capital, y el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M) en Móstoles, han adaptado sus sedes para acoger a vecinos y visitantes. Paralelamente, CCOO de Madrid ha abierto sus propias oficinas regionales como espacios de respiro para trabajadores expuestos a las altas temperaturas.
El Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes se transformará nuevamente este verano, del 10 de julio al 6 de septiembre, en un singular refugio climático. Esta iniciativa, que comenzó en 2024, busca ofrecer un espacio fresco, gratuito y accesible durante episodios de calor extremo.
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"Un refugio climático es una medida de adaptación climática que se adopta en algunas ciudades, sobre todo para las personas más vulnerables, que a lo mejor no tienen la posibilidad de disfrutar de ese confort térmico en sus casas."
Andrea Temes, coordinadora de Desarrollo Estratégico del Círculo de Bellas Artes, explica que estos espacios son cruciales para colectivos vulnerables. El proyecto fusiona cultura y sostenibilidad, promoviendo el debate sobre la emergencia climática y buscando generar concienciación e imaginarios futuros más esperanzadores.
La iniciativa también responde a una reflexión sobre el rol de la institución en la ciudad, buscando reforzar el vínculo con los vecinos madrileños. La primera edición, centrada en la acción climática, atrajo a más de 40.000 personas. La segunda, bajo el lema de la desaceleración, propuso un "siestódromo" y recibió 65.000 visitantes, enfatizando el derecho al descanso y la reflexión sobre cómo habitamos el mundo.
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"Queremos hablar del juego no solo como una forma lúdica, sino casi como una acción política para romper normas y abrir la posibilidad de imaginar futuros más esperanzadores."
La tercera edición se centra en el juego como herramienta de transformación social. La instalación principal, diseñada por Recetas Urbanas (colectivo liderado por Santiago Cirugeda), ofrecerá zonas de descanso, lectura, juegos de mesa y una programación cultural gratuita, incluyendo el 'Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas' para debatir desafíos contemporáneos.
El Círculo colaborará con entidades como Soñar Despierto y centros de día municipales para facilitar el acceso a colectivos vulnerables, aspirando a que "cada barrio tuviera su propio refugio climático".
A poca distancia, el CA2M de Móstoles también repiensa el papel de las instituciones culturales frente a la crisis ecosocial. Carlos Granados, educador del centro, señala que buscan transformar el museo en un punto de encuentro cotidiano y amable, no solo expositivo ni ligado al consumo.
El proyecto 'La Fresquera' ofrece confort térmico y usos diversos, con mesas, zonas de juego y descanso. Además, el servicio 'Regadera' permite a los vecinos dejar sus plantas para ser cuidadas mientras están de vacaciones, fomentando el conocimiento entre vecinos y el museo.
Este año, bajo el nombre 'Meterse en un jardín', el CA2M busca crear una comunidad de cuidado de plantas con el apoyo del Laboratorio de Abundancias. La mayoría de los usuarios son residentes de Móstoles que ya utilizaban el espacio para refugiarse del calor, reforzando la idea del museo como lugar de acogida y cuidado.
Por su parte, CCOO de Madrid ha habilitado sus 18 sedes regionales como refugios climáticos para trabajadores expuestos al calor extremo, como repartidores, personal de limpieza o construcción, recordando los riesgos para la salud y animando a su uso para hidratarse y refrescarse.