El incidente, ocurrido sobre las 7:30 horas en el kilómetro 5,200 de la A-6 en dirección a la capital, provocó un atasco de aproximadamente tres kilómetros. La avería, que no fue retirada hasta las 9:00 horas, generó serias dificultades de movilidad coincidiendo con la hora punta y el desplazamiento masivo de alumnos hacia los exámenes.
Ante esta situación, la Universidad Complutense de Madrid implementó medidas excepcionales. Se permitió el acceso a las aulas hasta las 10:00 horas para los estudiantes afectados por las retenciones, asegurando que nadie fuera penalizado. Aquellos que llegaran dentro de este margen podrían completar el examen de 90 minutos hasta las 11:30 horas, sin superar el tiempo máximo establecido, salvo adaptaciones certificadas.
La universidad también estableció que ningún estudiante podría abandonar el aula antes de las 10:15 horas en los centros de examen de la Comunidad de Madrid, para garantizar la integridad de la prueba. Para quienes no lograran acceder antes de las 10:00 horas, se ofreció la posibilidad de realizar el examen el 5 de junio como incidencia.
La PAU se desarrolla actualmente en las seis universidades públicas madrileñas, con más de 42.000 alumnos. El incidente en la A-6 afectó especialmente a los aspirantes que se dirigían al campus de Ciudad Universitaria, uno de los principales puntos de examen de la región.




