18 años del accidente de Spanair: Madrid recuerda a las 154 víctimas

La Asociación de Afectados organiza actos conmemorativos en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y el Parque Juan Carlos I para recordar la tragedia aérea.

Imagen genérica de un acto conmemorativo al atardecer en un parque con un monumento y gente reunida.
IA

Imagen genérica de un acto conmemorativo al atardecer en un parque con un monumento y gente reunida.

Este jueves 20 de agosto se cumplen 18 años del trágico accidente del vuelo JK5022 de Spanair en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que costó la vida a 154 personas.

La Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 ha organizado diversos actos en Madrid para honrar la memoria de las víctimas. La jornada conmemorativa comenzará a las 12:30 horas con una ofrenda floral privada ante el monumento dedicado a los pasajeros del siniestro, ubicado en el Parque Juan Carlos I, en el distrito de Barajas.
Posteriormente, a las 12:45 horas, se realizará una visita y ofrenda floral en los jardines de la Terminal 2 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, concretamente en las placas de bronce situadas al pie del Olivo. A las 13:15 horas, se llevará a cabo otra ofrenda floral en el monumento situado dentro de la propia terminal.
El acto central tendrá lugar a partir de las 14:00 horas en el lugar del accidente, en el anexo de la pista 36-L del aeropuerto. Familiares y allegados rendirán homenaje a las víctimas con música, poemas y un responso a cargo del capellán. A las 14:24 horas, momento exacto del siniestro, se guardarán cinco minutos de silencio y se depositará una última ofrenda floral.
La tragedia del JK5022, ocurrida el 20 de agosto de 2008, fue el accidente aéreo con más fallecidos en España desde 1983 y el más grave en la Europa Occidental desde 1988. De las 172 personas a bordo, 154 perdieron la vida, 135 de nacionalidad española y 19 de otras doce nacionalidades. Dieciocho personas sobrevivieron, la mayoría con lesiones graves.
La investigación determinó que la causa principal del accidente fue un fallo humano, al no desplegar los pilotos los flaps y slats en tres ocasiones, sumado a un fallo en la alarma (TOWS) que debía advertirles de este olvido.