El municipio de San Fernando de Henares ha experimentado una de las subidas más significativas en criminalidad durante el primer trimestre de 2026. Las infracciones penales han pasado de 399 a 516, lo que representa un incremento del 29,3% respecto al mismo periodo de 2025. Este aumento se distribuye tanto en la criminalidad convencional, que crece un 27,6%, como en la cibercriminalidad, que se eleva un 36,3%, sumando 117 delitos más en total.
Los delitos que más afectan a la vida cotidiana de los vecinos son los que más han aumentado. Los hurtos han subido un 26,1%, pasando de 115 a 145 casos. Los robos con fuerza en domicilios, aunque en menor volumen absoluto (de 5 a 11 casos), se han duplicado con un aumento del 120%. El conjunto de robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones también ha crecido un 45,5% (de 11 a 16 casos). Las sustracciones de vehículos han aumentado un 63,6%, registrando 18 casos frente a los 11 del año anterior.
Como contrapunto positivo, los robos con violencia e intimidación han descendido un 42,9%, pasando de 7 a 4 casos. El municipio no ha registrado homicidios dolosos, asesinatos consumados ni secuestros. Los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria han variado mínimamente, de 3 a 4 casos.
En el ámbito de delitos contra la libertad sexual, se ha pasado de 1 a 4 casos, incluyendo 3 agresiones sexuales con penetración. El tráfico de drogas también ha experimentado un repunte significativo, con un aumento del 200% al pasar de 2 a 6 casos, cifras que requieren seguimiento por su impacto social.
La cibercriminalidad ha crecido un 36,3%, sumando 109 infracciones penales frente a las 80 del año anterior. Dentro de este apartado, las estafas informáticas han aumentado un 42,3% (de 71 a 101 casos), mientras que el resto de ciberdelitos ha disminuido ligeramente.
En resumen, San Fernando de Henares presenta un panorama de aumento generalizado de la criminalidad, tanto en la calle como en el ámbito digital. Los focos de atención se centran en hurtos, robos en domicilios, sustracciones de vehículos y estafas informáticas, a pesar de la disminución de robos con violencia y la ausencia de delitos contra la vida.




