Alcalá de Henares se transforma en un mapa gastronómico europeo con su Semana de la Tapa

La tercera edición de este evento culinario reúne a 26 restaurantes que reinterpretan sabores de los 27 países de la Unión Europea en formato tapa.

Imagen genérica de una tapa europea en un ambiente de restaurante.
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Imagen genérica de una tapa europea en un ambiente de restaurante.

Del 9 al 16 de mayo, Alcalá de Henares acoge la III Semana de la Tapa Europea, una iniciativa que transforma la ciudad en un epicentro culinario con 26 establecimientos ofreciendo creaciones inspiradas en la gastronomía de la Unión Europea.

La iniciativa, impulsada por la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, Alcalá Desarrollo y el colectivo Alcalá Gastronómica-Fomentur, busca fusionar la tradición culinaria española con los sabores del continente. Los participantes reinterpretan recetas de los 27 países de la Unión Europea, presentándolas en el popular formato de tapa.

"Una experiencia única que une gastronomía, cultura y turismo."

la alcaldesa
La presentación oficial del evento tuvo lugar en la Hostería del Estudiante, un enclave histórico de la ciudad. Durante el acto, la alcaldesa destacó que esta edición representa una “experiencia única que une gastronomía, cultura y turismo”, consolidando la propuesta como una marca distintiva para la ciudad.
La ruta ofrece una diversidad de propuestas, desde el tradicional “bocado báltico de centeno, arenque y mousse de crema agria al eneldo” inspirado en Estonia, hasta reinterpretaciones de platos como la sopa agria polaca zurek o el souvlaki de cerdo griego. Otros ejemplos incluyen el Köttbullar sueco, el vol-au-vent belga, el bacalao espiritual portugués y las salchichas especiadas rumanas.
La Semana de la Tapa Europea no solo celebra la diversidad culinaria, sino que también subraya la evolución de Alcalá de Henares como destino gastronómico. La ciudad, reconocida por su patrimonio y su ambiente universitario, se proyecta ahora como un espacio culinario con identidad propia, donde la hostelería local asume riesgos creativos sin perder su conexión con el público.
Este evento simboliza una Europa cotidiana y mestiza, más cercana a las calles y a las conversaciones en las barras que a los despachos institucionales. Permite a los visitantes recorrer la ciudad a través de sus bares y restaurantes, disfrutando de una suma de diferencias que, al combinarse, ofrecen una experiencia sorprendentemente armoniosa.