Alcalá de Henares, 26 de septiembre de 2026.- El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha convocado y otorgado el Premio Ciudad de Alcalá ‘Ciudad Patrimonio Mundial’, reconociendo la valiosa labor de protección, administración y divulgación de la Fundación Aranjuez Paisaje Cultural (FAPC).
El jurado, presidido por la alcaldesa Judith Piquet, ha destacado la gestión de la FAPC, que entiende el Paisaje Cultural de Aranjuez como un bien común, dinámico y vivo, promoviendo la colaboración institucional y la participación ciudadana. La FAPC también impulsa la Alianza de Paisajes Culturales.
Este reconocimiento coincide con la conmemoración del 25 aniversario de la declaración de Aranjuez como Patrimonio Mundial por la UNESCO, y subraya el hermanamiento entre ambas ciudades madrileñas.
La FAPC, entidad privada sin ánimo de lucro fundada en 2005, es el órgano de gestión del Paisaje Cultural de Aranjuez, coordinando iniciativas de las administraciones local, regional y estatal para su rehabilitación y mejora.
Sus propósitos incluyen la sostenibilidad del territorio, la optimización de recursos patrimoniales, naturales, históricos y culturales, y el cumplimiento de los compromisos inherentes a la declaración de la UNESCO. Busca también apoyar la recuperación de la biodiversidad, mejorar el medio ambiente urbano y fomentar la sostenibilidad.
La Fundación trabaja en tres áreas principales: el seguimiento y coordinación de actuaciones que afectan al Paisaje Cultural, las relaciones nacionales e internacionales con otras entidades de Patrimonio Mundial, y la educación y divulgación, incluyendo la interpretación del paisaje, la educación ambiental y la participación ciudadana.
El Paisaje Cultural de Aranjuez, declarado Patrimonio Mundial en 2001, destaca por la compleja relación entre naturaleza y obra humana, la influencia de la Corona desde el siglo XVI, y la integración de los ríos Tajo y Jarama. Abarca 2.047,56 hectáreas e incluye huertas históricas, paseos arbolados, sotos, el Palacio, sus jardines y el centro histórico.
El diseño original de sus elementos se mantiene, con la única intrusión de vías modernas de comunicación. El histórico trazado del ferrocarril del siglo XIX añade un valor cultural contemporáneo.




