Tras una protesta estudiantil previa, la retirada temporal de la grúa había sido interpretada como una respuesta a las quejas. Sin embargo, su regreso este lunes ha vuelto a generar indignación entre alumnos y familias, quienes consideran que la situación de fondo sigue sin resolverse.
Los estudiantes denuncian que el instituto sigue operando en medio de las obras, con maquinaria pesada dentro del centro, ruido constante durante las clases, andamios, zonas valladas y una significativa reducción de los espacios comunes, especialmente en el patio. A esto se suma que parte del alumnado continúa recibiendo clases en barracones, lo que agrava el malestar general.
“"No se puede estudiar con normalidad entre ruido, vallas, obras y menos espacio para todos."
La movilización estudiantil se convocó para denunciar que las obras se están llevando a cabo mientras la actividad lectiva continúa con normalidad, lo que, a juicio de los alumnos, afecta directamente a su seguridad y a su derecho a estudiar en condiciones dignas. La queja no se limita solo a las molestias, sino también al impacto diario que esta situación tiene en la vida del centro.
El conflicto ha trascendido el ámbito interno del instituto. CCOO de Madrid ha denunciado públicamente un “riesgo grave” para los menores debido a la ejecución de las obras sin suspender la actividad lectiva, mientras que el Sindicato de Estudiantes también ha respaldado la protesta y ha reclamado una solución urgente. Las familias y los estudiantes insisten en que no se trata de un episodio puntual, sino de una situación prolongada que está condicionando el normal desarrollo del curso escolar.
El caso del IES Mariano José de Larra vuelve a poner el foco sobre la planificación de las obras en centros educativos en funcionamiento. La comunidad educativa reclama que se adopten medidas que garanticen la seguridad del alumnado y el profesorado, y que se ponga fin a una situación que describen como impropia de un instituto en pleno curso escolar.




