La decisión, comunicada por la vicealcaldesa y portavoz municipal, Inma Sanz, tras la reunión de la Junta de Gobierno, supone un aumento de 900.000 euros respecto al año anterior. Este ajuste presupuestario se justifica por el encarecimiento de la mano de obra, los materiales, los carburantes y la energía, factores que impactan en cada nuevo contrato municipal.
“"Cada nuevo contrato que hacemos va incorporando esos incrementos de costes."
Además del aumento de costes, la portavoz municipal señaló que el incremento responde a una demanda vecinal creciente para que las luces navideñas lleguen a más zonas de la ciudad, especialmente a aquellas situadas fuera de la M-30. El contrato marco, con una duración de 12 meses prorrogables por otros 12, se divide en dos lotes: uno para el interior de la M-30 y otro para las cadenetas y cerezos luminosos en el exterior, cubriendo desde la instalación hasta el mantenimiento.
A pesar del mayor gasto, el Consistorio asegura que el modelo de iluminación seguirá siendo eficiente y sostenible. Toda la instalación utilizará tecnología LED y el consumo energético continuará a cargo de la empresa adjudicataria. Se mantendrá la apuesta por las cadenetas de luz cálida en el centro y las vías principales, la rotación de diseños por distritos y la inclusión de propuestas del concurso escolar de dibujo.
“"Una inversión absolutamente rentabilizada para la ciudad de Madrid."
El Ayuntamiento defiende esta inversión destacando su impacto económico. Según datos municipales, la campaña navideña del año pasado generó más de 4.100 millones de euros en la ciudad, con un gasto medio diario de 89,3 millones. Estas cifras refuerzan la postura del Gobierno municipal de que la iluminación navideña, aunque no sea mágica, contribuye significativamente al brillo de la economía madrileña durante las fiestas.




