En marzo, la Comunidad de Madrid sometió a información pública cinco propuestas para extender la red de Metro hacia el desarrollo de Madrid Nuevo Norte. Cuatro de estas opciones compartían características como una nueva línea independiente conectada a la Línea 10 y un trazado a lo largo de la calle Agustín de Foxá. La quinta alternativa, finalmente seleccionada, plantea una prolongación de la Línea 1 hacia el norte, integrando el tramo actual Pinar de Chamartín-Bambú-Chamartín en la Línea 4.
Todas las propuestas incluían un ramal de conexión con las futuras cocheras del Metro, cuyo proyecto ya está en fase de licitación. Tras un análisis exhaustivo de aspectos funcionales, ambientales, territoriales y económicos, el Gobierno regional ha considerado la quinta alternativa como la más ventajosa para la ejecución del proyecto.
Esta extensión permitirá que Madrid Nuevo Norte se conecte desde Chamartín con las Líneas 1 y 10, avanzando aproximadamente tres kilómetros hacia el norte. Se prevén tres nuevas estaciones provisionalmente denominadas Centro de Negocios (para el futuro distrito financiero), Fuencarral Sur y Fuencarral Norte (para los nuevos barrios residenciales). Además, la Línea 4 se extenderá hasta la estación de Chamartín, enlazando con la Línea 10 y la red de trenes de larga distancia y Cercanías.
Las estimaciones de la Comunidad de Madrid indican que esta ampliación beneficiará a más de 175.000 usuarios diarios, facilitando el desplazamiento directo desde el norte de la capital a puntos clave del centro como Sol, Gran Vía o Atocha. El presupuesto para la reordenación de la Línea 1 asciende a 401 millones de euros, siendo la opción más costosa de las cinco presentadas.
“"La reordenación de la Línea 1 supondrá la pérdida del acceso directo de sus vecinos al centro de Madrid, obligándolos a realizar transbordos y a aumentar los tiempos de desplazamiento en los trayectos cotidianos."
La elección de esta alternativa ha generado preocupación entre los residentes de barrios como Sanchinarro y Virgen del Cortijo, quienes, al estar conectados por Metro Ligero con la estación de Pinar de Chamartín, perderían la conexión directa con el centro de Madrid. Para expresar su desacuerdo, las asociaciones vecinales de estas zonas realizaron concentraciones los pasados días 26 de marzo y 7 de abril en el exterior de la estación de Pinar de Chamartín, bajo el lema “La L1 se queda”.
Según las asociaciones, esta reordenación implicaría mayores tiempos de viaje y transbordos, además de una posible saturación de la estación de Chamartín y un incremento del gasto público. Defienden que las primeras cuatro alternativas no afectarían la movilidad de su población al proponer una nueva línea independiente.
“"Estudiarán las alegaciones presentadas al proyecto."
La Comunidad de Madrid permitió la presentación de alegaciones al proyecto hasta el 9 de abril. Las asociaciones vecinales han solicitado a la Consejería de Transportes que reconsidere la modificación del itinerario de la Línea 1 y que se realice un estudio comparativo transparente que evalúe no solo el coste, sino también la capacidad, operatividad e impacto futuro, sin descartar una línea independiente sin conductor. La Consejería de Transportes ha asegurado que analizará las alegaciones presentadas.




