El uso de simuladores no solo incrementa la seguridad en la conducción, sino que también contribuye a optimizar recursos. Entre sus ventajas destacan la reducción del consumo de combustible, el menor desgaste de los vehículos y la disminución de emisiones contaminantes.
EMT Madrid refuerza formación de conductores con simuladores avanzados
Los dispositivos en el Centro de Operaciones de Fuencarral permiten recrear escenarios de tráfico complejos y mejorar la seguridad vial.
Por Alberto Delgado Sanz
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IA
Imagen genérica de un simulador de conducción de autobús con pantallas que muestran una ciudad virtual.
La Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) está utilizando simuladores de conducción de última generación en su Centro de Operaciones de Fuencarral para optimizar la preparación de sus futuros conductores, permitiéndoles practicar en entornos virtuales realistas.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, Borja Carabante, visitó las instalaciones el martes 7 de abril de 2026 para conocer de primera mano el funcionamiento de estos avanzados dispositivos. Los simuladores replican con gran fidelidad el puesto de conducción de un autobús urbano y las condiciones de tráfico de Madrid en un entorno virtual.
Esta tecnología permite a los aspirantes enfrentarse a situaciones cotidianas y a escenarios de riesgo, como condiciones climáticas adversas, la aparición inesperada de peatones o ciclistas, tráfico denso o frenadas de emergencia. Este entrenamiento anticipado es crucial para mejorar la capacidad de reacción de los conductores y, por ende, la seguridad en las calles de Madrid.
Los simuladores, que se introdujeron en abril de 2003 y han evolucionado constantemente, garantizan una formación homogénea y facilitan evaluaciones objetivas del desempeño. Las mejoras recientes incluyen la incorporación de tramos de carril bici con bicicletas interactivas y la adaptabilidad a autobuses estándar de 12 metros y articulados de 18 metros. Cada sesión dura aproximadamente 15 minutos.
Más de 6.600 conductores han pasado por este sistema de formación, de los cuales más de 2.200 se han capacitado desde 2019. El proceso formativo incluye pruebas teóricas, un examen práctico y un programa intensivo de cinco semanas y 175 horas, que combina teoría, simulación y prácticas reales antes de incorporarse a las 229 líneas de la red de autobuses de la capital.



