La vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, ha informado sobre esta iniciativa tras la Junta de Gobierno, explicando que, aunque la Ley de Patrimonio no exige una protección específica para este tipo de hallazgos, se valora su "puesta en valor". La Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid ha confirmado que no hay inconveniente para su desmontaje y extracción.
Por el momento, el consistorio no ha especificado el destino final de las vías, barajando opciones como el Museo de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) o el del Ferrocarril. Los raíles permanecerán visibles en su ubicación actual, en la zona de la Puerta de Alcalá, hasta que se decida su futuro.
“"No hay obligación legal, pero pueden extraerse."
El descubrimiento se produjo durante el dispositivo de control arqueológico de las obras de reforma en el entorno de la Puerta de Alcalá, que buscan ampliar el espacio peatonal y facilitar el acceso a la rotonda del monumento. La red electrificada de tranvías de Madrid comenzó a operar en 1898 y dejó de funcionar definitivamente en 1972, siendo habitual encontrar estos vestigios del transporte público en obras urbanas.
Hallazgos similares han ocurrido en otras zonas de la capital, como en Chamberí durante la reforma de la plaza Olavide o en Tetuán. Sin embargo, los restos de la Puerta de Alcalá destacan por la longitud del tramo y su buen estado de conservación, lo que refuerza el interés por su preservación y exhibición.




