El estudio, realizado por el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Networks, dependiente de la Comunidad de Madrid, ha revelado que los sensores de presión de los neumáticos emiten señales inalámbricas sin cifrar. Estas señales pueden ser interceptadas fácilmente mediante receptores de radio convencionales, lo que representa un riesgo para la privacidad de los conductores.
Durante un periodo de diez semanas, los investigadores analizaron las emisiones de más de 20.000 vehículos. Descubrieron que estos dispositivos transmiten un identificador único de forma abierta, lo que permitiría identificar un mismo automóvil en distintos momentos y lugares sin necesidad de recurrir a su matrícula.
A diferencia de otros sistemas como las cámaras, estas señales pueden atravesar paredes y otros vehículos, lo que facilita un rastreo discreto incluso sin contacto visual.
Para demostrar el alcance de esta vulnerabilidad, el equipo desplegó una red de receptores de bajo coste, con un precio aproximado de 100 dólares, en diversas carreteras y zonas de aparcamiento. Con esta infraestructura, lograron recopilar más de seis millones de mensajes emitidos por estos sensores.
Los expertos también consiguieron emparejar las señales de los cuatro neumáticos de un mismo vehículo, mejorando así la capacidad de identificación de automóviles específicos, incluso cuando estaban en movimiento y a distancias superiores a los 50 metros. Esta capacidad de rastreo podría desvelar rutinas diarias y desplazamientos habituales de los conductores, lo que plantea serias preocupaciones sobre posibles usos indebidos de esta información.
Ante estos hallazgos, los investigadores han hecho un llamamiento urgente a fabricantes y organismos reguladores para que refuercen la protección de estos sistemas y mejoren la ciberseguridad en el sector automotriz.




