El delegado Borja Carabante ha defendido la implementación del caucho como una medida eficaz para optimizar las condiciones de seguridad, confort y accesibilidad en los parques, especialmente para niños con movilidad reducida. Ha enfatizado que la meta es su colocación en todos los lugares donde sea técnicamente factible.
“"Como criterio general, la idea es ponerlo en aquellos sitios donde sea posible."
La situación particular del parque en Fuencarral-El Pardo, donde no se pudo instalar este material, se debe a problemas de drenaje. Los técnicos municipales determinaron que el caucho, a diferencia de la arena o la tierra, no permite un drenaje adecuado y requiere condiciones específicas para su correcta instalación.
Carabante ha subrayado que este incidente es una excepción dentro del vasto conjunto de la ciudad, que cuenta con aproximadamente 3.800 zonas verdes. El objetivo del Consistorio es extender este tipo de pavimento por toda la capital “en la medida de lo posible”.
“"En esta ocasión, de manera anecdótica, no se puede instalar, pero lo haremos como criterio general en todos los parques."
Asimismo, el delegado ha reconocido que la instalación de este material conlleva un mantenimiento “específico”, lo que representa un “esfuerzo adicional” para el Ayuntamiento de Madrid con el fin de asegurar su conservación y durabilidad.




