Madrid clausura su Semana Santa con la procesión de la Soledad y el Cristo Yacente

La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid destacó la gran afluencia y el buen tiempo durante las celebraciones.

Imagen genérica de una procesión religiosa en una calle histórica al anochecer.
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Imagen genérica de una procesión religiosa en una calle histórica al anochecer.

La tradicional procesión de la Soledad, con el encuentro con el Cristo Yacente, marcó el cierre de la Semana Santa en Madrid este sábado, partiendo desde la Iglesia de la Concepción Real de Calatrava.

La delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz, acompañada por el concejal del distrito Centro, Carlos Segura, visitó la sede de la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo. Durante su visita, realizó una ofrenda floral a las imágenes, resaltando la importancia de esta celebración para la ciudad.

"Será para recordar por la devoción, el interés y la alegría con la que los madrileños y los visitantes han seguido todas las procesiones."

Marta Rivera de la Cruz · Delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid
Rivera de la Cruz expresó su “satisfacción” por el desarrollo de una Semana Santa que, según sus palabras, “será para recordar” gracias a la gran participación y al “buen tiempo”, al que calificó como “el gran aliado de las procesiones”. También destacó la “belleza” y “hondura” de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo, una obra del siglo XVIII de Juan Pascual de Mena.
El hermano mayor de la Congregación, Luis Fernando López Perona, explicó que la imagen de la Soledad posee un manto de azabache, obsequio de la reina Isabel II. Como novedad, el Cristo Yacente, proveniente de los Talleres Olot del siglo XX, estrenó un nuevo paso que mejora su visibilidad, ya que anteriormente era prestado por la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli.
López Perona también subrayó el papel pionero de la Congregación en la integración de mujeres en las procesiones, siendo una de las primeras en permitirles portar las imágenes. Actualmente, la presencia femenina es mayoritaria en el paso del Cristo Yacente, donde “van dos hombres” y “lo demás son todo mujeres”, evidenciando la normalidad con la que la Congregación vive esta participación.