El incidente ocurrió el pasado mes de enero, cuando los agentes se encontraban de servicio y fueron alertados por un empleado de un restaurante en Madrid. El trabajador informó que una mujer en el interior del local se estaba asfixiando y no podía respirar.
Al llegar al lugar, los policías encontraron a la mujer sentada en una silla, semiinconsciente y con evidentes signos de asfixia, incluyendo un tono violáceo en su piel. Ante la gravedad de la situación, los agentes actuaron de inmediato.
Los efectivos policiales procedieron a realizar la maniobra de Heimlich y aplicaron golpes interescapulares de forma consecutiva. Gracias a su rápida y eficaz intervención, lograron que la mujer expulsara el cuerpo extraño que obstruía sus vías respiratorias, salvándole la vida.




