Las obras, que se extendieron por cinco meses desde el 21 de mayo, han permitido devolver el atractivo a estas construcciones singulares ubicadas en el espacio verde de la Alameda de Osuna. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, visitó las instalaciones para destacar la importancia de esta intervención.
“"El Capricho es mucho más que un jardín; es un testimonio vivo de nuestra memoria colectiva, de nuestra identidad como ciudad y de la sensibilidad artística de épocas pasadas que hoy seguimos disfrutando."
La restauración del fortín, una pequeña fortificación romántica, incluyó la limpieza manual de muros, saneamiento estructural y la aplicación de morteros de cal. Un aspecto clave fue la reconstrucción de la garita desaparecida, basándose en documentación gráfica y modelos históricos. También se recuperó el pavimento original y se instalaron pasarelas de madera tratada.
En el casino de baile, la intervención se centró en la consolidación estructural y la recuperación de elementos originales. Se restauró la fachada noreste, se impermeabilizó la terraza y se actuó en muros interiores y exteriores con mortero de cal. La bóveda del salón principal fue reforzada, y se rehabilitaron peldaños, suelos y carpinterías de madera, respetando su diseño histórico. Además, se mejoraron los accesos exteriores para optimizar la filtración del agua de lluvia.
Estas actuaciones forman parte de la estrategia del Ayuntamiento de Madrid para la conservación del patrimonio. Desde 2019, el Consistorio ha destinado más de 113 millones de euros a 133 proyectos de recuperación de zonas verdes, de los cuales 113 ya han sido completados. El Jardín El Capricho, diseñado a finales del siglo XVIII por encargo de María Josefa Alonso Pimentel, duquesa de Osuna, es uno de los pocos jardines paisajistas europeos que conservan su trazado original en España, reafirmando su valor histórico y natural para Madrid.




