Los hechos se desencadenaron cuando agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Rivas-Vaciamadrid respondieron a la alerta de un ciudadano. Este último había informado sobre la presencia de un caballo inmóvil, rodeado de basura, en un paraje de Valdemingómez.
Al llegar al lugar, los efectivos confirmaron la gravedad del estado del animal. Ante esta situación, se activó de inmediato al equipo veterinario del Ayuntamiento de Madrid, conocido como Sevemur, para que evaluara la situación del equino.
Tras una exhaustiva revisión, los especialistas veterinarios determinaron que la condición del caballo era irreversible. Para evitarle un sufrimiento prolongado, se procedió a practicarle la eutanasia. Posteriormente, se realizó una necropsia con el fin de esclarecer las causas exactas de su crítico estado.
El caballo portaba un microchip identificativo, lo que resultó crucial para que los investigadores pudieran localizar a su propietario. Como resultado de las pesquisas, la Guardia Civil ha iniciado diligencias contra esta persona, considerándola presunta autora de un delito de maltrato animal.




