Este dispositivo se activó antes, durante y después de las celebraciones, que incluyeron 15 procesiones y el tradicional Vía Crucis. La gran cantidad de público generó una actividad significativamente mayor en el casco histórico de la ciudad.
El plan se estructuró en tres fases clave: una preparación previa, un seguimiento constante durante el desarrollo de las procesiones y una adecuación posterior de los espacios. El objetivo principal fue asegurar que el servicio de limpieza se ajustara a las necesidades específicas de los eventos y la elevada presencia de personas.
En la fase inicial, se realizaron tareas de barrido y baldeo mecanizado en los recorridos procesionales, preparando las calles para cada desfile y garantizando un entorno adecuado. Durante las procesiones, los equipos de limpieza mantuvieron una presencia activa, realizando barridos manuales por delante de los pasos para retirar residuos de forma inmediata y mantener las vías en óptimas condiciones sin interferir en los actos.
Esta actuación en tiempo real resultó clave para garantizar la continuidad del evento en un entorno limpio y ordenado, especialmente en los momentos de mayor afluencia de público.
Una vez finalizadas las celebraciones, los trabajos continuaron con una limpieza en profundidad, incluyendo el uso de agua caliente a presión para eliminar restos de cera y otros residuos típicos de estos eventos. Estas acciones se concentraron principalmente en el casco histórico y las principales rutas procesionales, las zonas de mayor uso durante la Semana Santa.
El Consistorio ha destacado que este tipo de operativos permite adaptar el Servicio de Limpieza a eventos de gran concurrencia, manteniendo la salubridad y limpieza de la ciudad. Paralelamente, el servicio de limpieza habitual de Alcalá de Henares continuó operando, ajustándose a las demandas del calendario de eventos y la actividad urbana diaria.




